San Basilio de Palenque

San Basilio de Palenque: Mi experiencia guiando a viajeros de Norteamérica hacia la cuna de la libertad

Visitar San Basilio de Palenque siempre es un viaje al corazón de la historia, pero acompañar a viajeros de Norteamérica como operaria del tour convirtió esa experiencia en algo aún más profundo y especial. Cada vez que llevo un grupo, siento que estoy abriendo una puerta a un mundo lleno de fuerza, cultura y resistencia.

Un viaje que empieza con curiosidad

Mis viajeros de Norteamérica suelen llegar con una mezcla de emoción y sorpresa. Muchos conocen la historia de la esclavitud en Estados Unidos, pero no imaginan que en Colombia existe el primer pueblo libre de América, un lugar donde la libertad se ganó con lucha, valentía y un profundo amor por la comunidad.

Desde el momento en que nos adentramos por la carretera hacia Palenque, puedo ver cómo comienzan a observar con otros ojos: los paisajes rurales, la música de fondo y la sensación de entrar en un sitio que vibra diferente.

El recibimiento palenquero

Los palenqueros siempre reciben a mis grupos con una sonrisa cálida y una energía auténtica. Mis viajeros de Norteamérica quedan encantados con la hospitalidad, la forma en que te llaman “mija, mi amor, mi reina”, y el ambiente familiar que hace que todos se sientan parte del pueblo.

Una de las primeras cosas que notan es el orgullo con el que la comunidad conserva su lengua, el palenge, y cómo cada palabra tiene historia. Yo los veo fascinados, tomando fotos, escuchando cada explicación con una atención especial.

La historia que toca el corazón

La parte histórica del recorrido siempre es la más impactante. Ver a mis viajeros de Norteamérica emocionarse cuando escuchan sobre Benkos Biohó, sobre la resistencia y sobre cómo este pueblo mantuvo su libertad durante siglos, me recuerda por qué este tour es tan importante.

Muchos de ellos me han dicho que jamás habían escuchado hablar de Palenque en su vida, y que conocer esta historia les cambia la perspectiva sobre la diáspora africana y la lucha por los derechos humanos en el continente.

Gastronomía, música y tradición

Otro momento especial es cuando probamos la gastronomía palenquera. Mis viajeros de Norteamérica siempre quedan enamorados del arroz con coco, el mote e’ queso, la posta, el dulce de palito e’ queso y, por supuesto, el sabor tan auténtico de la cocina tradicional.

La música y la danza también los sorprenden. Cuando escuchan los tambores y ven los bailes tradicionales, muchos se animan a participar. Es hermoso ver cómo se conectan con la cultura desde la alegría.

Una experiencia que transforma

Al final del tour, mis viajeros de Norteamérica siempre regresan a Cartagena con una sensación distinta. Algunos me dicen que fue su experiencia favorita del viaje; otros que jamás habían vivido algo tan auténtico y tan conectado con la historia real de un país.

Para mí, como operaria del tour, acompañarlos en este encuentro cultural es un honor. Palenque no solo es un destino: es un recordatorio vivo de resistencia, identidad y libertad. Y cada visitante que llevo siente esa energía, esa fuerza y ese orgullo palenquero que se queda en el corazón.

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